Responsabilidad y Liderazgo

Texto de Maira González Baudouin, consultora de comunicación en Cuadrante Estrategia y Comunicación.

Apenas 6 de enero. Apenas 6 días después de que todos brindamos por el fin de un año plagado de calamidades y cruzáramos los dedos pidiendo tranquilidad. Día de Reyes en México y otros países: niñas y niños jugaban con la muñeca recién desempacada, el carrito resplandeciente o la bici de sus sueños. Justo ese día fuimos testigos de una serie de hechos sin precedentes.

No. No eran escenas de Mad Max, V de Vendetta o La Purga. Eran hechos reales, transmitidos en tiempo real. ¿Cómo sucedió esto? Y más importante tal vez: ¿por qué? Académicos, periodistas, analistas (y tal vez también el opinólogo que vive en cada uno de nosotros) se han devanado los sesos para responder esta  y otras preguntas.

Foto: AP

Pero… además del contexto sociopolítico actual, las personalidades de los involucrados, el complejo diseño institucional y electoral, hay una variable que no se puede perder de vista: la importancia que tiene el que los líderes comuniquen de una forma responsable, por no decir que actúen de forma responsable.

En la actualidad, las dinámicas de comunicación involucran no sólo a los medios de comunicación tradicionales, sino a las redes sociales que junto con la tecnología les ha dado un papel mucho más activo al ciudadano de a pie: quien ya no solo recibe un mensaje, si no que interactúa con él, y se convierte en emisor de mensajes y contenidos que pueden cobrar relevancia y extenderse como la pólvora.

En este contexto, un líder no solo requiere una alta capacidad de expresar con precisión  -y atractivo- sus ideas, además debe tomar en cuenta la visión estratégica de su comunicación, y como hemos dicho antes, partir de la empatía. Pero aún queda un elemento esencial a considerar: la responsabilidad que tiene cada vez que emite un mensaje.  

El liderazgo es arte y ciencia a la vez, técnica y habilidad. Un buen líder se pone en los zapatos de los demás integrantes de la organización, ya sea una empresa, un partido político o una comunidad. Entiende sus necesidades, busca comprender sus miedos y también sus motivaciones.

Es a partir de este entendimiento que debe transmitir mensajes claros y convincentes que motiven la cohesión de las distintas partes a las que lidera hacia un fin común. Pues no se puede perder de vista que la esencia del liderazgo son los seguidores, es decir, lo que hace que una persona sea líder es la disposición de la gente a seguirla: el liderazgo y la motivación están estrechamente relacionados. Si hay coerción no se puede hablar de liderazgo. 

El  liderazgo va acompañado de una alta responsabilidad, precisamente porque representa, porque su voz transmite fuerza y certeza, sus gestos suman contundencia. Lo que un líder dice o hace no pasará desapercibido. Persuade, inspira y motiva a otros, predica con el ejemplo. Por ello, el verdadero líder entiende su fuerza como un medio para generar un cambio que le sea positivo a la comunidad de la que forma parte y que le sigue, no como un fin en sí mismo.  

Los líderes responsables velan y protegen los intereses del grupo y no los suyos propios, y esa responsabilidad la integran en su comunicación; deben ser cuidadosos en qué dicen y cómo lo dicen. Hay una dimensión ética que no pueden evadir u obviar. De otro modo, deberán rendir cuentas claras de haberse saltado esa responsabilidad.

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