Más allá de una moda: ¿qué es un proyecto colaborativo?

Texto de Maira González Baudouin, consultora de comunicación en Cuadrante Estrategia y Comunicación.

Pertenezco a una generación a la cual la frase “trabajo en equipo” ocasionaba un sinnúmero de emociones y es que había diversas variables en juego: si podías elegir tu equipo o era asignado por el profesor en turno, la dificultad y/o gusto por el tema, el número de integrantes del equipo, si el proyecto era un documento o una exposición (no había tantos formatos como ahora). 

Podía ser que te tocara con tu(s) mejor(es) amigo(s) o no, y a su vez podían desarrollarse diversos escenarios: a) todo fluiría bien y se entregaría el trabajo en tiempo y forma ( lo que casi nunca sucedía); b) se perdería el tiempo y al llegar la fecha de entrega solo una o dos personas sacarían el proyecto adelante lo que ocasionaría rencillas y enojos varios; c) justo para evitar el punto anterior, desde el inicio uno o dos integrantes del equipo alzarían la mano para de una vez sacar el trabajo adelante y/o hacerlo “a su modo”. Esto se repetiría desde la primaria hasta la universidad.

Sí. A mi generación el término colaborativo le llegó varios años después. Ahora es un concepto “de moda” : los documentos, los proyectos, las ideas… pareciera que todo puede ir acompañado del calificativo “colaborativo”. Pero… ¿entendemos todos lo mismo con esta noción? ¿Qué es realmente colaborativo? ¿Por qué tanto énfasis en colaborar? ¿Cuáles son sus ventajas (si es que realmente las hay?

Los proyectos colaborativos son una estrategia para grupos de trabajo que quieren logran una meta en común. Sin embargo, va más allá que el trabajo en equipo ordinario o “tradicional”: aquí la palabra clave es sinergia. Si realmente se propone que un proyecto sea colaborativo, habrá  una relación sinérgica entre los miembros del grupo lo que se traducirá en mejores ideas, prácticas y resultados.

Beneficios de la colaboración

Sí, si las hay y son muchas. Acá algunas de ellas:

  • Mayor eficiencia. – el trabajo y la gestión del proyecto son más ágiles dado que se aprovechan debidamente las fortalezas de cada miembro del equipo. Así, el flujo de trabajo puede ser optimizado, permitiendo un mejor uso de los recursos -como el tiempo y el dinero- y cumplir puntualmente con los plazos de entrega.
  • Mejor rendimiento. – Partiendo de una gestión adecuada se garantizará que cada integrante del equipo sume su potencial y sus capacidades específicas. Esto fomentará el compromiso individual, establecerá canales claros para dar y recibir retroalimentación y por ende disminuir el estrés o conflictos potenciales.
  • Superar obstáculos. – La flexibilidad y la adaptabilidad son esenciales para la colaboración. Estos elementos aunados a una correcta administración del trabajo y una comunicación clara harán que cualquier posible contratiempo sea más fácil de manejar.
  • Resultados más rápidos. – ya lo dice el dicho “dos cabezas piensan más que una”. Si cada integrante del proyecto pone en éste sus fortalezas, conocimientos, áreas de especialidad, experiencia y personalidad, los procesos se irán afinando y los resultados serán contundentes y llevarán menos tiempo y desgaste.
  • Desarrollo de las capacidades individuales. – La colaboración es de beneficio mutuo entre colaboradores y empresa; cuando trabajan en conjunto y se produce una verdadera sinergia habrá una constante interacción e intercambio de ideas, formas de trabajo, planeación u operación entre quienes forman parte del proyecto.  Esto brindará a los colaboradores la oportunidad de adoptar habilidades o capacidades de sus compañeros y consolidar sus fortalezas. 
  • Mayor satisfacción del cliente. – Todos queremos tener clientes satisfechos y generar con ellos relaciones a largo plazo. La colaboración en proyectos conlleva grandes beneficios para los integrantes del equipo, pero también favorece la relación entre la empresa y el cliente. Lo importante es mantener un lazo colaborativo con éste con el fin de entregar resultados que superen los esperados en menos tiempo y optimizando los recursos.

Este modelo de trabajo ha comprobado dar mucho mejores resultados de los que podría conseguir cualquiera de sus miembros de forma individual. Al contar con procesos eficientes, el trabajo en equipo basado en la colaboración no solo brinda resultados de mejor calidad, sino que también disminuyen los errores y el nivel de riesgo. Como si lo anterior fuera poco, los ambientes colaborativos generan entornos más positivos pues brinda a todos los integrantes del equipo una experiencia de trabajo superior, lo que puede motivar a un mayor rendimiento.

Sin embargo, es muy importante tener claro que para que estos beneficios se den será esencial 1) la selección adecuada de los integrantes y 2) una comunicación constante y eficiente que garantice la participación de todas las partes del proyecto y la actualización constante de las condiciones de éste: elementos esenciales para que un proyecto verdaderamente colaborativo tenga éxito.

La comunicación eficiente como clave para la colaboración

Como  se ha mencionado, la comunicación es uno de los pilares para llevar a buen puerto cualquier proyecto colaborativo. Ya se ha tratado en entrada previas y nunca saldrá sobrando el insistir que es crucial comunicar desde la empatía.

Esto es acercarnos a los demás desde su realidad y no desde la nuestra. Quienes saben trabajar en equipo se interesan genuinamente por conocer los argumentos de los demás y reconocen lo valioso que resulta discutir sobre diversas ideas desde distintas perspectivas, reconocen lo que aporta cada miembro del equipo y no se afanan por imponer su punto de vista.

Algunas de las características de la comunicación empática y eficiente, imprescindible en proyectos colaborativos son:

  • Tener siempre presente que lo importante no es imponer, sino comprender y llegar a acuerdos.
  • Estar dispuestos a transformar vínculos de competencia por vínculos de cooperación, enfatizando que valores  como la solidaridad, la reflexión y la disponibilidad enriquecen cualquier proyecto.

Aquí es conveniente retomar lo ya expresado en otras entradas: los valores de una organización no sirven en palabras, sino únicamente cuando se viven, cuando son formas de actuar y vivir.

  • Tener una dirección clara y común: quienes saben cuál es el destino final, podrán direccionar sus energías y conocimientos para llegar ahí.

La alineación del equipo y la generación de una visión compartida será clave para ello.

Así, por más emociones que nos pudiera generar todos los trabajos en equipo que desarrollamos en nuestra etapa escolar y por muy discutible que fuera la metodología que utilizaron los maestros de esos tiempos, saber trabajar en equipo y ser parte de un esquema colaborativo es una capacidad altamente valorada en el mercado.

La colaboración es mucho más que un concepto de moda; es una forma de trabajo que ha llegado para quedarse.

También te puede interesar: Comunicar de acuerdo a tus valores

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Top