El empoderamiento de la mujer ¿cuánto hemos avanzado?

Texto de Arlette Salvador consultora en Cuadrante Estrategia y Comunicación.

Hay quienes todavía piensan que la mujer es menos inteligente, capaz o fuerte que el hombre. Cuando escucho esto, no puedo evitar sentir dolor en el estómago por todo lo que este pensamiento ha provocado a lo largo de nuestra historia y que está relacionado en gran medida con la violencia en contra de las mujeres.

Violencia que no sólo es física, sino también en términos de inequidad y desigualdad de género, discriminación, brecha salarial en el ámbito laboral, poca flexibilidad para compaginar el empleo y el cuidado de los hijos, acoso sexual laboral, entre otros. Todos estos aspectos han llevado a los gobiernos a poner en marcha iniciativas para empoderar a las mujeres, empoderamiento que tiene como objetivo, precisamente, prevenir y erradicar la violencia contra la mujer.

Y sí, hay avances significativos que debemos reconocer y seguir impulsando. Con mayor frecuencia, vemos que más mujeres ocupan puestos directivos en la iniciativa privada o cargos políticos de alto rango en el sector gubernamental; aplaudimos también que más niñas, adolescentes y jóvenes tengan acceso a la educación en todos sus niveles y que más mujeres se incorporen al ámbito laboral; el emprendimiento femenino por otro lado también está cobrando fuerza y es parte importante de estas iniciativas del empoderamiento de las mujeres.

Pero hay de empoderamientos a empoderamientos y aquí hago un paréntesis porque hace algunos días leía un artículo del New York Times en el que se habla de una organización llamada India Partners que tiene como misión principal aliviar la pobreza y la injusticia en la India. Pues bien, en esta publicación se indica que, con un donativo de 100 dólares, se puede empoderar a una mujer en India. ¿Cómo? Le envían una máquina de coser, parecería algo raro, para ellas representa mucho más de lo que se puede describir. Rafia Zakaria, la autora de este artículo afirma: “lo que le permitirá dar el primer paso en su camino al empoderamiento”.

Agrega que otra opción es enviarle un pollo, sí, resulta que la cría de aves “empodera a las mujeres en países en vías de desarrollo al permitirles manifestar su dignidad y tomar el control”. Es un artículo interesante que muestra el nivel de avance que, en esta materia, tienen algunos países de África y Asia y que sin duda revelan que los cargos ejecutivos que algunas mujeres han alcanzado forman parte de una minoría a nivel mundial.

Datos de la ONU Mujeres nos indican que estos avances aún son incipientes:

  • Las mujeres dedican 2.6 veces más tiempo a realizar tareas domésticas que los hombres.
  • 49 países no disponen de protección de las mujeres frente a la violencia doméstica.
  • En 39 países está prohibida la igualdad de derechos entre hijas e hijos.
  • 7% de los escaños parlamentarios son ocupados por mujeres, esto gracias a la aplicación de cuotas especiales.
  • En el sector privado, las mujeres ocupan menos de una tercera parte de los puestos de dirección de nivel medio y alto.

Sin duda los datos que nos ofrece la ONU Mujeres muestran que aún hay un largo camino por recorrer, pero más allá de este escenario con más bajas que altas, lo que también es cierto, es que la contribución laboral de las mujeres siempre es bien aprovechada en las empresas y es que el talento femenino es la principal causa del éxito e impacto económico en muchos negocios integrados en su mayoría por mujeres o mejor aún encabezados por ellas.

Algo de lo que tenemos que estar orgulloso es que México, por ejemplo, de acuerdo con la encuesta anual de Gran Thornton Women in Business 2017, es el país con el mayor porcentaje de mujeres en puestos directivos de medianas y grandes empresas. De 2016 a 2017, las empresas mexicanas con mayor número de tomadoras de decisiones aumentaron de 18% a 24%. Lo destacable también es que, en el mismo periodo, el porcentaje de empresas mexicanas sin mujeres en roles de alto nivel decreció de 52% a 38%.

Estos datos no sólo llaman mi atención sino también me hacen confirmar lo que he visto a lo largo de mi trayectoria profesional en la que la presencia femenina siempre fue un común denominador, no sólo en cargos de alto nivel sino en distintos puestos que permitían que cada una de nosotras desarrollara su talento y contribuyera a alcanzar los objetivos de la empresa o instancia de la que se tratara siempre con resultados favorables.

Y aquí entra otro factor relevante del cual las mujeres somos dignas representantes y es el que hace que pongamos atención y ejecutemos varias cosas a la vez: el famoso multitasking. ¿Nos ha llevado al empoderamiento más rápido? quizá. Quizá por esa habilidad tan particular de las mujeres es que tenemos más control de las cosas pendientes o las que están por realizarse, esto pensando sólo en las actividades laborales. Están además las que tienen que ver con la familia, lo mismo puedes estar elaborando un documento que pidiendo el pastel de cumpleaños de tu hij@ o hacer la lista del super sin perder atención de la junta en la que estás.

No sólo es el multitasking el elemento que nos define como mujeres con importantes contribuciones laborales, sino otra serie de factores en los que abundaremos en otra entrega. Lo cierto es que el empoderamiento no sucede de la noche a la mañana. Creo firmemente en los valores que, desde casa, podemos ofrecer a nuestros hijos e hijas: respeto mutuo e igualdad de condiciones entre hombres y mujeres. Valores que no deben quedarse sólo en palabras, sino en acciones que lo demuestren. Si todos contribuimos, el avance será más rápido.

El contenido mostrado es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja el punto de vista de Cuadrante Estrategia y Comunicación.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Top